Hoy os contaré una historia, que escribí una noche cualquiera.
Cuenta la historia que un 12 de Junio nació un niño llamado Samuel, en el oeste de Estados Unidos. Ese mismo día después del parto sus padres lo abandonaron en un orfanato, lo dejaron en la puerta, llamaron y se fueron.
Samule fue creciendo en el orfanato sin saber que aquello era eso, un orfanato. El iba a un colegio para huérfanos que había dentro del mismo orfanato. Daba sus clases normales por la mañana, comía en el comedor, por la tarde daba otras clases.
Y luego hacía los deberes, cenaba y dormía en los dormitorios con el resto de huérfanos.
El niño creció sin saber si quiero lo que era una familia
Cuando tenía cumplidos ya los cinco años, un día vió fuera de la verja a un chico de su misma edad con un hombre alto y una mujer muy guapa.
El niño huérfano empezó a reirse y entre carcajadas le dijo:
"-Te han cogido escapandote y te van a castigar ¿no?"
"-No- Respondió el otro chico"
"-Entonces ¿quiénes son ellos?"
"-Son mi papa, Julius y mi mama, Erika."
"-¿Papa?¿Mama?,¿Qué es eso?"
"-Mi papa y mi mama fueron los que me crearon."
"-¿Qué?"
"-Si, ellos cuidan de mí."
El niño huérfano un poco sorprendido, derrepente empezó a reir.
El otro niño lo miraba asombrado ¿Cómo podía aquel niño reirse de que no tiene padres?
Aquel día mientras veía a Samuel me dí cuenta de una cosa:
Samuel no podía echar en falta algo que nunca había querido
Nunca nadie le había querido por lo tanto, no podía echar en falta ese amor y menos sufrir o llorar por el.
Eso fue lo que me llevo a adoptarle
Quizás os parecera raro la aptitud de Samuel, pero es que nosotros muchas veces nunca estamos contentos con lo que tenemos.